El estudio de la historia de la Internacional Comunista ha estado marcado en la historiografía por un sesgo ideológico que impide conocer la verdad sobre su desarrollo. Este artículo se ha centrado en analizar tres cuestiones fundamentales: el peso que adquirió el hecho nacional, desde la perspectiva de los cambios de posición con respecto a él; las rectificaciones y pugnas sobre la concepción del internacionalismo y el patriotismo; y el carácter intervencionista y dominador de la propia organización internacional. Este trabajo pretende, a través del hilo conductor entre congresos y plenos del CEIC, hacer una reflexión sobre el auténtico papel de la Internacional Comunista en la revolución mundial, que, al fin y al cabo, fue más nacional de lo que se pueda llegar a pensar.

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