La izquierda y la derecha españolas son dos caras de la misma moneda globalista

La izquierda sirve a los intereses de la agenda de figuras como George Soros, mientras que la derecha sistémica sirve al lobby sionista y a las grandes corporaciones multinacionales

Sobre Frente Obrero, su ideología y sus perspectivas políticas

Señor Vaquero, Frente Obrero se define como un movimiento “patriótico y revolucionario” que sitúa en primer lugar a los trabajadores españoles y la soberanía nacional. ¿Qué representa exactamente su partido en la España de 2026 y en qué se diferencia tanto de la izquierda globalista (PSOE-Sumar) como de la derecha convencional (PP-Vox)?

Representa una opción que quiere ir a la raíz del problema, al régimen político del 78, y no vivir de él como hacen tanto la izquierda como la derecha. Para los lectores que no estén familiarizados con España, el régimen del 78 es el que se instaló tras la dictadura de Franco y nos vendió a los intereses globalistas. No se puede pretender recuperar la soberanía del país sin iniciar un proceso constituyente que nos dote de las herramientas necesarias para poder solucionar nuestros acuciantes problemas. La izquierda está al servicio de Soros y su agenda y la derecha sistémica al servicio del lobby sionista y al de otras grandes corporaciones.

Todo lo que no sea una apuesta frontal por la recuperación de la soberanía de España es contribuir a mantener la situación actual. Los trabajadores españoles necesitan un cambio y los grandes partidos actuales no solo no dan respuesta, sino que hacen todo lo posible por evitarlo, aunque algunos de ellos intenten hacerse pasar por patriotas.

 

Frente Obrero surge de la rica tradición de la izquierda española, pero critica con dureza a la izquierda actual por haber abandonado a la clase trabajadora. ¿Por qué cree que los partidos tradicionales de izquierda han traicionado a los trabajadores españoles y de qué manera Frente Obrero ofrece una alternativa auténtica?

La izquierda abandonó la perspectiva de clase en 1968, fue el punto de inflexión, a partir de ese momento comenzaron a saltar partidos y sindicatos hasta transformarlos en lo que tenemos actualmente. En sus programas políticos podemos apreciar cómo dan más importancia a supuestas luchas identitarias que nada tienen que ver con la lucha obrera: feminismo, ecologismo, lucha trans, Palestina, derechos humanos impostados, y podría seguir durante horas.

Han adoptado la ideología del capital financiero, pero disfrazada bajo simbología y soflamas en teoría revolucionarias, pero no hay reacción más eficaz en la actualidad que ellos. Son los mayores desmovilizadores, los que más denostan con su clasismo rancio a los obreros, los mayores enemigos de la nación e identidad del país y unos vendidos al globalismo.

En ese contexto surge Frente Obrero, como fuerza revolucionaria, patriótica y obrera. Como una necesidad de una fuerza no reaccionaria que confronte y dé una alternativa a todos los trabajadores traicionados por esta izquierda de frenopático que ha conseguido ser la hegemónica.

 

Frente Obrero ha ganado visibilidad a través de acciones en la calle y de su participación en las elecciones europeas, pero aún permanece fuera del Parlamento. De forma realista, ¿cuáles son sus posibilidades de entrar en el Congreso en las próximas elecciones generales y qué porcentaje de voto o qué alianzas serían necesarias para empezar a influir en la política nacional?

Somos un movimiento embrionario y emergente. En las próximas elecciones generales es bastante posible que seamos la primera fuerza extraparlamentaria de España. Aunque también he de decir que la situación política en España cambia a pasos agigantados, quién sabe si no damos una sorpresa a todo el mundo.

De todas formas, nuestra estrategia se centra en preparar el camino hacia las elecciones europeas. Sobre las generales estoy seguro de que estaremos en los cientos de miles de votos, pero con el sistema electoral español es difícil conseguir representación, la ley está hecha para evitar partidos emergentes como el nuestro.

Sobre lo de ganar visibilidad por nuestras acciones, quiero dejar claro que, a diferencia de otros partidos, de izquierda o de derecha, nosotros somos un movimiento de base, tenemos militantes, no solo afiliados, lo que nos permite que, siendo en teoría menos gente, podamos hacer labores que otros no logran ni pagando.

 

Si Frente Obrero lograra representación parlamentaria, ¿cómo utilizaría esos escaños para reconfigurar la política española, especialmente en cuestiones de soberanía nacional, protección de los trabajadores y resistencia a las presiones supranacionales de Bruselas? ¿Puede imaginar a Frente Obrero votando junto a Vox en asuntos como la inmigración?

Nada va a cambiar con el sistema político actual, la lucha electoral y parlamentaria no es para nosotros más que un termómetro que muestra nuestra capacidad de llegar a la gente y una forma de conseguir un altavoz para confrontar. El sistema está hecho para que las decisiones reales no se tomen en el Parlamento. No hay más que ver cómo han aprobado la regularización masiva de inmigrantes ilegales para darse cuenta de ello. El Parlamento es un circo; ese es el problema de Vox, participa en él, pero no hace nada más allá de ello, cuando solo deberían usarlo para impulsarse. Sin un movimiento real fuera del Parlamento no van a conseguir nada de provecho nunca.

Sobre lo de votar o no junto a alguien, siendo sincero, no nos gusta ningún partido de los que están allí. Votaríamos según cada asunto en defensa de lo que creemos. En los temas que me habéis preguntado, en especial en inmigración y soberanía, tenemos una posición bastante más dura que Vox. Nosotros creemos que el problema no es solo la inmigración ilegal, es la masividad, y lo es también la islamización. Las políticas de remigración no solo deben incluir a los ilegales, no puede haber once millones de inmigrantes en nuestro país. Los improductivos, los que viven de pagas, los que roban, los que no quieren integrarse deben marcharse cuanto antes, y no estoy hablando de unos pocos cientos de miles. En España hay más inmigrantes de los que el país puede aceptar, es una realidad y el buenismo y los complejos no deben frenarnos a la hora de buscar una solución inmediata.

La situación no se va a solucionar con sonrisas, abrazos y ruedas de prensa, la actitud tibia de Vox no contribuye a la solución del problema. Nuestra cultura, nuestra identidad y nuestra historia están en peligro y Vox está centrado en pactar con el PP. En mi opinión, la diferencia entre el PSOE y el PP es mínima, si se convierten en la muleta del PP son parte del problema, y ya lo han hecho en varias comunidades autónomas.

 

Sobre el plan de regularización migratoria de Pedro Sánchez

El Gobierno del presidente Sánchez acaba de anunciar la legalización acelerada de más de 500 000 inmigrantes en situación irregular. Como líder de un partido que afirma defender ante todo a los trabajadores españoles, ¿cuál es su valoración de esta amnistía masiva y de sus probables consecuencias para los salarios, la vivienda, los servicios sociales y el orden público?

Es la aceleración del país hacia el precipicio. Están dando el mensaje de que si te saltas las reglas obtienes un premio. El efecto llamada va a ser devastador y, además, en pocos años podrán pedir la nacionalidad. Es otra cuestión que me quita el sueño. Una persona que nace en otro país, se desarrolla allí y viene aquí con treinta años, si pasa diez sin delinquir, puede ser español. Es una locura, quieren convertir ser español en un documento. Estamos firmando día a día nuestra condena de muerte.

Por supuesto, la inmigración masiva depaupera los oficios, degrada los barrios, aumenta la delincuencia y encarece la vivienda, pero a todo esto hay que sumarle la sustitución demográfica, que es innegable. Solo hay que pasearse por determinados pueblos y zonas para darse cuenta de que no hay casi ningún español. No se integran, no respetan y contribuyen a los objetivos del globalismo de hacer desaparecer lo nuestro.

La izquierda woke habla de defender la diversidad, pero España ya era diversa antes de la llegada masiva de inmigrantes. Cada región tiene su cultura, sus tradiciones, incluso algunas tienen idioma propio. Y no solo eso: gastronomía, bailes, leyendas, etc. Esa es la cultura que hay que defender y no la de quienes nos quieren imponer el islam.

 

Muchos españoles temen que esta regularización no sea principalmente una medida humanitaria, sino una maniobra calculada para importar futuros votantes. ¿Cree usted que el plan de Sánchez forma parte de una estrategia más amplia para alterar el panorama demográfico y electoral de España?

Sinceramente, no lo creo. La mayoría de los que se nacionalicen en unos años terminarán votando opciones propias u otras que no choquen culturalmente con sus valores. La ideología del PSOE no es otra que la del dinero, es decir, la del globalismo. Puede que las plataformas islámicas los apoyen un tiempo, pero esa alianza no puede perdurar, para ellos son también unos degenerados.

Existe una agenda internacional, y no es algo conspiranoico; los objetivos de la Agenda 2030 están públicos. Y el PSOE solo cumple con los designios de sus amos, suponer que hacen algo por interés propio es otorgarles demasiada confianza. No tienen independencia, sus jefes son las grandes corporaciones empresariales supranacionales. Sánchez no es más que un títere, hace lo que le mandan.

 

Sobre la libertad de expresión, la regulación de las redes sociales y la censura

Sánchez ha anunciado recientemente planes para prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, criminalizar la “manipulación algorítmica” y responsabilizar penalmente a los directivos de las plataformas (incluidos los de X) por no retirar contenidos considerados “ilegales” o de “odio”. ¿Considera estas medidas una protección legítima de los menores o un peligroso acaparamiento de poder para silenciar voces disidentes?

La protección de los menores me parece más que necesaria. El problema viene de que no es lo único que quiere hacer, esconde sus verdaderas intenciones detrás de una medida necesaria. Tiene mucha presión debido a la corrupción y necesita controlar el relato y no puede hacerlo sin capar las redes sociales y controlar lo que se puede o no publicar.

La oposición de derechas está poniendo el foco en la cuestión de los menores, pero el resto de propuestas de Sánchez son las peligrosas. Prefieren apostar por la demagogia que por el análisis serio y la respuesta meditada y precisa. Esto lo único que hace es que parte de la población los vea como unos locos desfasados y apoyen a Sánchez. Hay que saber oponerse al enemigo sin dejarle oportunidades como esta para salvarse en una situación complicada.

Teniendo en cuenta que X (antes Twitter) se ha convertido en una de las pocas plataformas donde la crítica al Gobierno circula con relativa libertad, ¿le preocupa que la ofensiva regulatoria de Sánchez esté dirigida específicamente contra aquellas plataformas que se niegan a actuar como extensiones del Estado?

Es obvio que está dirigida hacia las plataformas en las que se puede actuar contra el Gobierno sin control. Lo que pretenden hacer con Telegram me parece bastante más grave que su ofensiva contra X. La televisión pública parece la de una dictadura. Realizan una falsificación de la realidad que ya no es ni sesgo, es de ciencia ficción. Nunca había visto a periodistas y presentadores menos profesionales. Son propagandistas.

No sé hasta dónde pueden llegar, lo que están haciendo para controlar a influencers mediante multas y juicios también me parece de extrema gravedad y creo que no se le está dando la atención debida.

Estos días se está hablando mucho de lo que ha hecho Putin con Telegram y la nueva red social del Gobierno, pero lo que quiere implantar en España Sánchez no es muy diferente.

 

Sobre las acusaciones de “reemplazo” y la estrategia de la izquierda

Una exministra de Podemos ha sugerido abiertamente que la izquierda española trabaja activamente para reemplazar a los españoles nativos por inmigrantes con el fin de asegurar una dominación electoral a largo plazo. ¿Cuál es su reacción ante esa afirmación? ¿Cree que existe algo de verdad en la idea de que las políticas migratorias actuales están diseñadas para crear un nuevo electorado?

Han intentado hacer ver que estaba haciendo una broma y que en realidad no lo piensa, pero, siendo sincero, Irene Montero es una persona con pocas capacidades que está acostumbrada a leer sus intervenciones. En el marco de un mitin se puso a hablar sin asesores ni papeles y dijo lo que en verdad piensa. Ellos creen en un mundo sin fronteras y con un Gobierno mundial y en un mestizaje masivo que homogenice el mundo.

Por lo tanto, no sé hasta qué punto puede ser considerada su intervención como una broma. Siendo honesto, pienso que intentó imitar a Mélenchon con su intervención, él hizo algo parecido en Marsella, pero la falta de habilidades de Irene Montero llevó a que quedara retratada y fuera atacada por sectores amplios de la población. En mi opinión, sí es lo que piensa, aunque lo dijo de forma bastante torpe.

Veo por tipo de preguntas de la entrevista que os preocupa la cuestión del voto, que es la posición de Vox. Este problema no es inmediato, aunque llegará, pero el problema para mí va más allá: el problema es la sustitución étnica y los que a su vez se derivan de ella.

Observando la combinación de regularizaciones masivas, políticas fronterizas laxas y una regulación agresiva de la libertad de expresión, ¿piensa que la izquierda española está llevando a cabo una transformación demográfica y cultural deliberada del país? Y, de ser así, ¿qué deben hacer las fuerzas patrióticas para detenerla antes de que sea irreversible?

 

Sí, creo que se está produciendo, pero no solo fomenta todo esto la izquierda. El PP también lo hace y son con los que pacta Vox. Con Aznar se hicieron grandes regularizaciones de inmigrantes y era el líder de la derecha española. Además, quiero recordar que la patronal, es decir, los empresarios españoles, y la Conferencia Episcopal apoyan las regularizaciones masivas de inmigrantes. Izquierda y derecha se dan la mano en España con todo el tema migratorio y globalista, que nadie se lleve a engaño.

La única solución viene de la mano de una apuesta patriótica y revolucionaria, y en ello estamos.