Gulags y muertos de Stalin

septiembre 15, 2021 By Paloma Historia

Transcripción adaptada del vídeo «¿QUIÉN FUE STALIN? – Desmontando mitos», de mi canal.

Otro gran pilar del discurso anti-comunista y anti-Stalin es la supuesta cifra de muertos del comunismo. La cifra de 100 millones, inventada en el Libro Negro del Comunismo, tampoco ha parado, aparentemente, de crecer.

Sin embargo, cada vez más aparecen autores críticos con Stalin que desechan esas cifras por completo. Un ejemplo es Domenico Losurdo quien, en su libro Stalin: historia y crítica de una leyenda negra (El Viejo Topo, 2011), estipula menos de un millón.

Un millón es aún una cifra alta. Por ello, cabe preguntarse de qué murieron, en qué momento de la agudización de la lucha de clases, de guerra y sabotajes. En resumen: contextualizar y analizar las condiciones materiales.

Autores como Grover Furr buscan un análisis científico de las cifras, así como sus fuentes primarias. De hecho, en su libro Stalin esperando… La verdad (Templando el Acero, 2021), el autor evidencia como las fuentes de cualquier cifra exorbitante son siempre secundarias y basadas en testimonios de enemigos de Stalin. Este tipo de fuentes carece de veracidad y objetividad, pero se les otorga completa credibilidad por criminalizar a Stalin.

El Holodomor

No hay una cifra clara de fallecidos por esta hambruna. Hay datos que oscilan entre 7 y 10 millones (ofrecidos por nacionalistas ucranianos). Otros que alcanzan los 21 millones. Estos últimos también abogan por una supuesta propaganda negacionista de Holodomor.

Si la cifra de 21 millones fuera cierta, habría habido más muertes que población en la zona.

El último estudio académico de la hambruna cifra las muertes en 2,6 millones (Jackes Vallin, France Meslé, Serguei Adamets y Serhii Pirozhkov, “Una nueva estimación de las pérdidas de la población ucraniana en los años 30 y 40”, Population Studies 56, 3 (2002): 249–64).

Furr, G. 2017. The “Holodomor” and the Film “Bitter Harvest” are Fascist Lies. (Traducción al español en Universidad Obrera).

Conforme se desclasifican fuentes y salen datos a la luz, la posibilidad de afirmar una cifra superior a 2,6 millones desaparece. Es cada vez más evidente la invención de cifras. Los verdaderos datos favorecen a los revolucionarios.

Por otro lado, la hambruna no pudo ser algo deliberadamente producido por Stalin. No se le puede criminalizar ni por las situaciones climáticas ni por el atraso proveniente del feudalismo zarista, en el que también hubo períodos de hambruna. Tampoco es culpable del comportamiento de los kulaks (agricultores opositores a la colectivizaciones). A partir del año 1929, con los planes quinquenales y las colectivizaciones no volvió a haber semejantes hambrunas.

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Kulaks en 1930 (Imagen de dominio público)

Los gulags

Muchas veces, al tratar el tema de los gulags, se menciona el libro Archipiélago Gulag. Podemos catalogarlo como una novela de ciencia-ficción. Si la realidad de los gulags fuese como la describe el autor, Aleksandr Solzhenitsyn, habría fallecido y el libro no existiría. Sus argumentos y posicionamientos políticos han sido incluso rechazados por las posiciones más anticomunistas.

La realidad es distinta. Aún habiendo diferentes tipos de gulag, el porcentaje de presos políticos nunca fue la totalidad de los prisioneros. En el año más conflictivo, alcanzó el 59,2% y se mantuvo entre el 10 y el 30% la mayor parte del tiempo. El restante eran asesinos, violadores y criminales de todo tipo. Es decir, personas que entrarían en el sistema penitenciario de cualquier forma en cualquier país actualmente.

The American Historical Review – Población de custodia de la URSS 1934-1953.
Fuente: Sousa, M. 1998. Lies concerning the history of the Soviet Union.

Cabe señalar que la gran mayoría de los gulags eran de reeducación. Su objetivo era reintegrar a la persona en la sociedad. Un ejemplo es Leonid Brezhnev que, siendo hijo de represaliados del gulag, ocupó el cargo de Secretatio General. Por su parte, los sistemas penitenciarios occidentales solo buscan el castigo y la destrucción de la persona.

La Unión Soviética pasó por varios años de estado de guerra casi permanente: sabotajes, guerras civiles, la Segunda Guerra Mundial, colectivizaciones, resistencias entre campo, entre otros. Aún así, en esta peor etapa, la Unión Soviética tuvo un máximo de 2,5 millones de presos, el 2,4% de su población adulta (Sousa, 1998). La misma cifra a dia de hoy en EE.UU. es del 2,8%.

Si se observa la tabla, se ve que las peores cifras de mortalidad en los gulags se producen durante los años de la Segunda Guerra Mundial. Esto no se debe a un gran extermino por parte de Stalin sino al estado de guerra. Si no hubo comida para el frente o la gente asediada en las grandes ciudades, tampoco la hubo para los gulags en Siberia. Aunque la gestión en esos momentos pudiera ser criticable, Stalin primó a las fuerzas vivas combatientes contra el imperialismo nazi.